domingo, 6 de agosto de 2017

El fin de la colmena


Muchos expertos, políticos y ciudadanos viven pendientes y preocupados de los grandes efectos del cambio climático, los huracanes, el deshielo de los polos… Pero pocos reparan en los pequeños cambios que, casi sin sentirlo, están destruyendo nuestro mundo. Uno de ellos, la muerte de las abejas, una especie fundamental para nuestra supervivencia.

Hay quien cree que las mata la mala calidad del polen fruto de la contaminación, otros que su defunción esta escrita por los pesticidas e incluso por las radiaciones electromagnéticas de los móviles. El caso es que mueren y con ellas, el 40% de nuestras cosechas, al ser ellas las responsables de buena parte de las polinizaciones.

El fenómeno se conoce ya como «Síndrome de Desabejamiento de las Colmenas», y si tenemos por cierto el comentario de Einstein, es nuestro final. Según el padre de la relatividad “si la abeja desapareciera de la Tierra, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”.

Trabajadoras incansables, pero al tiempo vulnerables, las abejas no sólo producen miel, polen, cera, propóleos o jalea real; también se encargan de libar el néctar de las flores, y al hacerlo, permiten que el polen pase de una flor a otra, lo que facilita que la fruta crezca. De esa forma, un tercio de los vegetales que comemos procede de plantas o árboles que necesitan su colaboración.

El «Síndrome de Desabejamiento» o «Trastorno del Colapso de las Colonias (CCD)», se produce por una progresiva desaparición de abejas obreras, sin las cuales la colmena no puede sobrevivir, con lo que la comunidad muere de hambre. El problema es cierto, pero incomprensible. Las pecoreadoras o buscadoras de néctar salen de la colmena en busca de comida, pero no regresa. Quien o que las asesina, lo hace en su trayecto, lo que explica la ausencia de cadáveres en las cercanías de las colmenas.

Mediante este inexplicable fenómeno las colmenas de países como Estados Unidos se han reducido en un 25%, esto es, has desaparecido 25 millones de insectos, volatilizado, sin dejar rastro, en lo que algunos llaman ya el “SIDA de las abejas”, y cuyo se estima en más de 20.000 millones de dólares.

En España el problema empezó a ser detectado por nuestros apicultores en el año 2000. Un estudio efectuado en el año 2006 indicaba que en ese sexenio España tenia afectadas a un 20% de sus más de dos millones de colmenas, en un fenómeno intenso de septiembre a enero, y que tenia, como contrapartida, una ligera recuperación de las poblaciones durante la primavera.

El asesino invisible esta extendido, sobre todo, de centro a sur, desde La Alcarria a Las Hurdes pasando por Andalucía. Los apicultores más viejos, que han podido ver a lo largo del siglo pasado enfermedades terribles como la micosis o pollo escayolado, que dejaba a las larvas como momificadas; la braula cloaca, un tipo de piojillo o la varroa, un ácaro que les chupa la hemolinfa, como se conoce a la sangre de las abejas, asocian el actual problema a la química aplicada a la agricultura. Hay incluso quien asocia el problema a los cultivos transgénicos, explicando que cuando las abejas chupan la panocha del girasol caen al suelo dando volteretas.

Uno de los centros pioneros en descifrar este enigma es el laboratorio del Centro Apícola de Guadalajara. Fundado en 1983 y que se encuentra en Marchamalo (Guadalajara). Los científicos que allí trabajan, y tras estudiar los cuerpos de más de 8000 abejas muertas de España y de otros países de la Unión Europea, han llegado a la conclusión de que el asesino es el parásito “nosema ceranae”, tal como han explicado en una largo y documentado artículo en la revista científica Journal of Invertebrate Pathology.

Según su director, Mariano Higes, más de la mitad de las colmenas españolas están afectadas, y de no ser tratadas morirán en un año. El centro comenzó la investigación que le llevo a este descubrimiento en el año 2000. Tras detectar un aumento anormal de nosema apis, aunque los efectos esperados de la abundancia del parasito (hinchazón del vientre y diarrea por una alteración del aparato digestivo) no cuadraban con lo que ocurría, la desaparición de los insectos. El siguiente paso fue la elaboración del mapa genético del parasito, hecho que concluyo en 2005. La sorpresa fue descubrir que no era nosema apis, sino nosema ceranae. Los científicos españoles suponen que este nuevo parasito, de origen asiático, llego en 201, vía Francia. La explicación parece estar en que La abeja asiática o cerana es muy resistente a las enfermedades, pero poco productiva; por eso los apicultores de esa parte del mundo llevaron la abeja europea o melífera a Asia, para producir más miel. Al entrar en contacto con ésta, el parásito exótico la arrasó, saltó a su nuevo hospedador y pasó a Occidente, al modo de la gripe aviar, la peste porcina africana o la peste del cangrejo rojo americano, ósea, un efecto más de la globalización.

La diferencia estriba en que el nosema apis tarda unos 30 días en matar a la abeja, mientras que nosema ceranae las extermina en tres días. La ausencia de cadáveres también tiene en esta teoría su explicación. El ciclo vital de la abeja dura unos 40 días, y las que salen en busca de néctar (pecoreadoras) son las más viejas y parasitadas. Tienen el vientre destrozado (en lugar de hinchazón, se aprecia un retraimiento del abdomen al dejar de comer) y mueren exhaustas en el campo. El puñado de abejas que queda no puede mantener la termorregulación interna de la colmena ni se puede alimentar. Acaban muriendo todas, a pesar de que hay restos de miel y de polen.

Tras la explicación viene el remedio. Los científicos alcarreños consideran que el mejor tratamiento es la fumigación con un antibiótico llamado fumagilina, el único antibiótico recomendado por la Organización Internacional de Epizootías. Pero, advierten, si solo una colmena no es tratada, el mal se extenderá sin remedio.

Si las medidas no se aplican de forma urgente, las abejas perecerán, y con ellas la biodiversidad en forma de entre un 30% y un 40% de las especies vegetales, si tenemos en cuenta que la abeja es el único polinizador que queda en muchas zonas de Europa.

Pero no todo es tan sencillo como lo pintan en Guadalajara. Para los responsables de apicultura de la COAG, debemos ponernos en situación de que estamos ante un problema multifactorial. De hecho el Ministerio de Agricultura sostiene en la actualidad tres líneas de investigación sobre el problema, una en Castilla-La Mancha (Marchamalo), sobre etiopatogenia de la nosemosis; otra mediante la Universidad de Valladolid, centrado en agrotóxicos; y otra en la Universidad de Córdoba, sobre los factores epidemiológicos, ambientales y nutricionales. Pese a ello, y a la gravedad del problema, las autoridades se niegan, aquí, y en el resto del mundo a la declaración de pandemia, ante el miedo a crear un nuevo problema económico, y el miedo entre los consumidores.

Según los investigadores cordobeses, el problema podría deberse a la mezcla de tres factores. Una nutrición insuficiente (por la baja cantidad y calidad de polen, causada principalmente por las sequías), los plaguicidas y el parasito descubierto en Guadalajara. Las dos primeras causas debilitarían a la colmena, hasta hacerla incapaz de defenderse de la tercera.

Terciando en el tema, los grupos ecologistas advierten que estamos ante una consecuencia clara del actual modelo agrario, y que es el causante de estos problemas y muchos más. Según ellos, los tóxicos, los transgénicos y la erosión de la biodiversidad pueden haber favorecido la aparición del parásito.

Pero junto a ello, lo que parece incuestionable es la presencia del cambio climático, que altera los calendarios biológicos de las especies. El tiempo las engaña. Hay floraciones, pero ellas no salen por culpa del frío y se mueren de hambre. A ello se une que sus depredadores, caso del abejaruco, ya no vive a quí a temporadas como antes, sino que esta plenamente instalado en la Península y acaba con ellas 12 meses al año.


Con todo, asistimos al declinar de un zumbido, el humano.

No hay comentarios:

Comparte en las Redes

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...