viernes, 3 de noviembre de 2017

Básico 11. Las regencias (1834-1844)



Al mismo tiempo que la guerra Carlista discurría, en la España Isabelina se produjo una autentica revolución legal, que abriría, sin remisión el camino para el liberalismo. Es el comienzo de un reinado formado por tres grandes etapas: la regencia de Mª Cristina (1833-1840), la regencia de Espartero (1840-1843) y la mayoría de edad de la reina (1844-1868). En este tema abordamos la minoría de edad, las dos primeras etapas

Para comprender el inicio del reinado de Isabel II es preciso contextualizar su inicio en el marco de la guerra carlista, el problema sucesorio y las revoluciones europeas de 1830, por lo que te recomendamos que releas estos aspectos en los dos temas anteriores.

En 1834, las cortes, estamentales, eligieron regente del reino a la viuda de Fernando VII, Mª Cristina de Borbón. La reina, de escasas convicciones liberales, apostó en un principio por una cierta continuidad con respecto a su marido (gobierno de Cea Bermudez), y más tarde por una simbólica apertura política.

La regente intentó vencer en la guerra Carlista, aunque pronto la situación militar la desbordó. Necesitada de ayuda, pronto recurrió al apoyo burgués. Pero para contentar a las masas urbanas, tuvo que realizar una política de apertura plasmada en un proyecto de Carta Otorgada, el Estatuto Real, impulsada por el ministro Martínez de la Rosa.
El Estatuto Real, era una ley reguladora de las cortes a las que se pretendía dar más protagonismo. Se establecían dos cámaras, una elegida por sufragio censitario y otra, senado, formado por personalidades elegidas por la reina. El Estatuto, no reconocía: la iniciativa legislativa del organismo, los derechos, las libertades ni la soberanía nacional.
La oposición liberal hizo ver a la regente, que solo conseguiría el apoyo de la población para ganar la guerra, con cambios profundos en la organización del estado. De esa época será la reforma administrativa de Javier de Burgos, el mapa provincial.
Es por tanto imprescindible comprender que es la Guerra y la necesidad de vencer en ella para mantener la corona lo que impulsa a la regente a afrontar unas reformas que no desea.

En 1835, ante las graves circunstancias militares y económicas, la regente cede a las presiones y nombra a un destacado progresista para dirigir junto a ella la guerra y las reformas, Juan Álvarez de Mendizábal, prestigioso liberal y banquero inglés cuyos contactos podrían solventar la bancarrota española. Mendizabal pondrá en marcha, aprovechando la debilidad de la regente, una auténtica revolución liberal, en la que destacan reformas como:

1 abolición de señoríos, privilegios y jurisdicción
2 reforma fiscal: generalización de impuestos directos, eliminación de privilegios y diezmos
3 consolidó la deuda, renegociando los cargos y consiguiendo nuevos empréstitos
4 supresión de conventos
5 establecimiento de la ley de ayuntamiento y elección de alcaldes
6 desarrollo de las leyes de imprenta libertad de expresión
7 creación de la milicia nacional y nombramiento del general Espartero como jefe del ejército liberal

Su obra máxima, la desamortización general, pretendía arrebatar poder a la Iglesia. Buscaba dinero necesario para amortizar la deuda; la liberación de tierras y capitales para poder invertir en el desarrollo económico y crear pequeños propietarios fieles al régimen y pagadores de impuestos.




La desamortización conllevaba tres pasos: suprimir la amortización, nacionalizar las tierras de la Iglesia y sacarlas a subasta. Significa el triunfo del sistema liberal tras acabar con los privilegios del Antiguo Régimen y liberar las tierras (duro golpe para la Iglesia) su comportamiento supuso la oposición de la Iglesia hacia Mendizábal y el progresismo. Las subastas supusieron un trasvase de propiedades a manos de terratenientes burgueses (denunciado por el progresista Florez Estrada). El sistema de pago posibilitaba abonar las propiedades con títulos de deuda valorados según su valor nominal, cuando el de mercado era muy inferior, dada la escasa solvencia de la hacienda española.

La constitución de 1837, ecléctica, intentó asumir ideas de los dos bandos liberales (repasa la ideología y líderes de los dos grupos liberales, progresistas y moderados, en el tema 20 y 21), a fin de mantener la unidad necesaria ante los carlistas. Se consagró la soberanía nacional, el sufragio censitario, la amplia declaración de derechos, la confesionalidad del estado y la existencia de un ejecutivo fuerte (veto, iniciativa legislativa y bicameralismo, con un Senado designado por el rey), estos dos últimos moderados.

La caída de Mendizábal se produjo ante las diferencias de criterio sobre las reformas que enfrentaba a los moderados junto a la corona frente a los progresistas. Las elecciones de 1837, concluyeron con el triunfo moderado que conllevaría una contrarreforma legislativa con apoyo de la corona. El intento de la regente de recortar los progresos, desembocó en la insurrección de la milicia de 1840 que obligó a María Cristina a dimitir y nombrar regente a Espartero

El progresista Espartero a lo largo de su regencia, promovió una política personalista y progresista caracterizada por su carácter autoritario, el centralismo político y la falta de continuidad de las reformas políticas de derechos y libertades y sus medidas de libre comercio con Inglaterra; llevarían al fracaso de su regencia. Ante el vacío de poder, el clima de revuelta social hizo que los moderados adelantasen la mayoría de edad de Isabel II y el nombramiento del general Narváez (moderado) como jefe del gobierno.

El reinado de su Isabel II se caracteriza por la implantación de un régimen liberal en donde se mantiene el dominio económico, social y político de la burguesía propietaria y que se caracteriza

1 bipartidismo representado por los progresistas y los moderados, dos partidos burgueses
2 sistema constitucionalidad
3 insignificante participación debido al sufragio censitario

En consecuencia los gobiernos acceden al poder gracias a la influencia del ejército (pretorianismo). Predominan las tendencias conservadoras y centralistas junto al desarrollo de un sistema capitalista e industrial.

El reinado de Isabel II se va a caracterizar por la implantación de un régimen liberal con ciertas peculiaridades que quedaran sentadas en esta época, y que se basa en el mantenimiento de un régimen formalmente liberal, pero concebido y manipulado para mantener el dominio económico, social y político de la burguesía propietaria, ante la pasividad del campesinado y la mayoría de la clase media:

• La existencia de un bipartidismo representado por los progresistas y los moderados, dos partidos burgueses
• La persistencia de un sistema constitucionalidad
• La exigua participación de la población, debido al sistema de sufragio censitario
• Debido a lo anterior, los gobiernos acceden al poder y se mantienen gracias al apoyo de los militares, con lo que los militares de alta graduación (Espartero, Narváez, Prim o Serrano), con gran influencia en el ejercito y otros oficiales adquieren un gran protagonismo político (pretorianismo, pronunciamientos).
• Predominan las tendencias conservadoras y centralistas, con exclusión de la mayoría del país de la vida política.
• Desarrollo de un sistema capitalista-industrial





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